San Luis Potosí, S.L.P. a 31 de mayo del 2019.
Amiga,
Quisiera saber cómo estás, pero…
Hace unos días que he tratado de escribirte, pero me ha sido imposible. Mi hijo ha estado enfermo y no se ha recuperado tan rápido como yo lo esperaba. No se ha levantado en varios días, pero espero ya se recupere del todo. Tengo tanto que decirte y tan poco tiempo. Sé que podrías venir si quisieras, pero todos me han dicho que ya no volveré a verte. Que te has ido. Sólo tú y yo sabemos la verdad.
Fui a ver a un doctor, amigo de mi esposo. Me recetó unas gotas para relajarme, por mis ataques de ansiedad y la incapacidad de dormir. Creo que han funcionado. Me he sentido mejor. Aunque los sueños han continuado, por lo menos me dan un poco de tiempo para descansar. Ahora debo encontrar una manera de detener todo esto antes de que mi esposo me lleve a otro lugar. Él pidió unos días en su trabajo para acompañarme, supongo que tiene miedo de que pase algo mientras no está. Es muy considerado, aunque no sé si lo haga por miedo a que me pase algo o a que haga algo que no pueda controlar. Por lo pronto salió para comprar algo en la farmacia, pero no debe tardar mucho. Aprovecho ese tiempo para escribirte un poco. Ya sabes que no quiere que hable de ti y menos que te escriba o trate de comunicarme de algún modo. Si supiera… Aún así, y aunque él no sabe nada, debo ser cuidadosa para no ponerlo en sobre aviso y que pueda salir lastimado. Pienso que sólo se preocupa por mi… Aunque lo veo que me observa y percibo su… angustia.
…
¿Recuerdas cuando éramos niñas y corríamos de la escuela a la casa? Mi mamá nos veía llegar rojas como jitomates y sin aire. Nos tirábamos en el piso de la sala mientras ella nos abanicaba con una servilleta. Siempre nos preguntaba por qué corríamos así y nos decía que podíamos hacernos daño. Creo que nunca le dijimos que sólo no queríamos que nos alcanzara, que veníamos aterradas, que podríamos haber muerto. Luego nos daba agua de cualquier sabor y nos dejaba descansar un poco antes de la comida. Si ella hubiera siquiera imaginado lo que pasaba quizá no te habrías ido, pero estábamos tú y yo solas frente a esto. Y ahora sólo yo.
Siempre que me acuerdo de esos días tengo un sentimiento extraño entre nostalgia, tristeza y miedo. Te confieso que esperaba que él también hubiera quedado en el pasado, pero no fue así. Pensé que con tu partida se iría para siempre, y no ha sido así, me doy cuenta que es él quien me ha estado alterando. No sé qué quiere ahora ni cómo logró entrar, pero por lo pronto lucharé para no dejarlo llegar a mi cabeza. ¿Qué haré amiga?
Buscando el sentido de las cosas he tratado de ver lo que realmente quiere de mí. ¿Será venganza? ¿Será que no soy la única que te extraña?
Me parece escuchar el coche llegando. Te escribo en cuanto pueda. Te quiero mucho y te extraño más. Desde donde estás no te olvides de mí por favor.
M
